Pasionata

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Merienditas saludables

En nuestra cultura, hablar de meriendas significa hablar de un chocolate, un tostoncito, un pedazo de torta, una bebida chocolatada, un caramelito, entre otros. Desafortunadamente déjame decirte que todas esas golosinas están cargadas de mucha azúcar, grasas y carbohidratos, las cuales no son nada buenas para la salud y muy poco son los beneficios que pueden aportar a nuestra salud.

La clave del éxito en materia de nutrición se encuentra en la planificación de nuestros menúes. Planificar significa identificar aquellos alimentos que vamos a consumir en un tiempo determinado, escribirlos en una lista  y adquirirlos junto a nuestro carrito de compras. La principal ventaja de esta pequeña acción será que no te verás tentado a comprar fuera de tus compras generales y respetarás tanto tu presupuesto como a ti mismo, sobre todo, en cuanto a ingestas indeseables se refiere. Si en tu planificación escribiste que tal día vas consumir una porción de fruta más una porción de nueces, entonces así debe ser. No de otra forma.

El día de hoy te voy a presentar unos cuantos ejemplos de meriendas saludables muy bajas en calorías. La idea de una merienda es evitar largos periodos sin ingerir alimentos, y evitar tener que llegar a la hora  de la próxima comida con un hambre voraz. Igualmente te invito a deslastraste de los malos hábitos alimenticios y empieces a querer y a cuidarte un poco más. ¿Deseas pasar el resto de tus días en un hospital con un sinfín de enfermedades? O por el contrario, ¿prefieres hacer pequeños cambios hoy y para siempre para mantenerte fuerte y saludable? De lo que hagas hoy es lo que verás mañana.

Ejemplo 1: 1 paquete de galleta salada + 1 trozo de queso= 100 calorías

+ 10 mini tomates= 150 calorías

+ 6 aceitunas negras o verdes= 200 calorías

Ejemplo 2: 10 galletas de arroz= 100 calorías

+1 cucharada de mantequilla de almendras= 150 calorías

+ 1 tasa de juego de verduras= 200 calorías

Ejemplo 3: 3 tasas de cotufas= 100 calorías

+20 gramos de queso= 150 calorías

+ 1 taza de juego de legumbres= 200 calorías

 

Ejemplo 4: 20 uvas+ 1 trozo de queso (20 gramos)= 100 calorías

+ 1 galleta de soda= 150 calorías

+ 6 aceitunas verdes= 200 calorías

Ejemplo 5: 1 vaso de leche de soya= 100 calorías

+ 1 mandarina= 150 calorías

+ 7 almendras= 200 calorías

Ejemplo 6: 1 porción de yogurt= 100 calorías

+ 2 cucharadas de muesli= 150 calorías

+ ½ taza de fresas= 200 calorías

Ejemplo 7: 1 cambur= 100 calorías

+ seis unidades de merey= 150

+ 1 taza de leche de almendras= 200 calorías

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Saber que se puede

Hay una canción maravillosa de Diego Torres, uno de mis cantantes preferidos, que no me canso ni me cansaré de escuchar, sobre todo, cuando el ánimo o el autoestima no se encuentran en su mejor momento. Lleva por título color esperanza, y por mucho tiempo sonó mucho en las ondas hertzianas de nuestro país. Parte de su letra dice: “saber que se puede, saber que se pueda, quitarse los miedos, sacarlos afuera, pintarse la cara, color esperanza, entrar al futuro con el corazón”. El mensaje es muy alentador.

Cuando emprendemos un proyecto o trabajamos en función de algo es súper importante tener la certeza de que eso es realizable. De lo contrario, estaríamos trabajando o invirtiendo tiempo en algo ilusorio. Ejemplo, si quieres ser un cantante, pero no tienes voz para ello, por más que lo intentes, los esfuerzos serán en vano. Como dicen por ahí, “zapatero a su zapato”. Por el contrario, si deseas ser cantante, y sabes que cuentas con el talento de cantar y hacerlo bien, sabrás que se puede. Ahora bien,  si tienes la voz, pero no es eso a lo que te quieres dedicar o no quieres que eso sea, simplemente no lo será. Por más que los otros te pidan incursionar en ese mundo no lo será. Punto.

Durante el proceso de querer hacer algo, es muy importante estar seguro de sí mismo. Para ello, no debes permitir que los miedos te asechen y saboteen tus pensamientos. Como no somos perfectos, y si en un momento dado en nuestra vida podremos sentir miedo, de acuerdo a la canción lo mejor es sacarlos. Veamos. El domingo pasado me encontraba en una situación en la que sentí mucho miedo. Por más que lo ocultaba ese sentimiento ahí estaba, acosándome, asechándome. Una forma de soltarlo fue haciendo una caminata  al aire libre y sintiendo el contacto con los rayos del sol y la naturaleza del hermoso sitio donde me encontraba. Esta especie de terapia en cierta forma me ayudó a  recuperar la confianza en mí y saber que pronto voy a salir airosa de una situación difícil por la que estoy pasando. Ese día hice unas cuantas inhalaciones profundas, me dejé cubrir los maravillosos rayos del sol, me acosté en la grama y reflexioné y liberé de mi mente todos esos pensamientos que me producían miedos y angustias. Te confieso que después me sentí mejor y más aliviada.

La penúltima frase de la canción habla de pintarse la cara color esperanza. Aquí entra lo que en comunicación se llama comunicación no verbal, aquella que no requiere de palabras para expresar algo. Retomando la idea de un proyecto, nuestro lenguaje corporal debería proyectar todo aquello que buscamos: esperanza, fe y entusiasmo. Así que ¿qué esperas para proyecta lo mejor de ti?

Por último, la frase “entrar al futuro con el corazón” nos invita a que todo aquello que deseamos emprender, el amor y las verdaderas ganas por deben estar siempre presente. Mientras ese corazoncito lata, lo que hay es que seguir adelante como el elefante.


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Equivocarse

Como dicen por ahí, nadie nace aprendido. La vida es una escuela en la que estamos en un constante aprendizaje desde que nacemos e incluso hasta que morimos. Los aprendizajes varían en función de muchos elementos: de la persona, el interés, la edad, la madurez, la disposición, las ganas, el deseo, y muchos otros. Hay quienes por intuición logran adelantarse a un acontecimiento o a un resultado, y sin caer en error, obtienen el aprendizaje de una situación determinada. Este caso es poco frecuente, pero los hay. Hay otros que tienen que vivir una situación determinada, en otras palabras, experimentar, constatar e incluso darse el golpe, para poder entender y aprender. ¿A dónde voy con todo esto?

Desde hace unos meses me he encontrado en una situación en la que sabía que algo no estaba bien. Sin embargo, mi buena voluntad y mi empeño en que dicha situación “podría” estar bien, me llevó a hacerle caso omiso a ese sexto sentido que todos tenemos, y decidí por voluntad propia aprender hasta constatar que mi instinto no se equivocaba. Viendo la situación un poco en frío, no me critico. Tal vez la falta de vivencias o de experiencia sean los elementos culpables.

El problema con respecto a equivocarse, es que a nadie le gusta. Queremos ser perfectos y tenemos miedo de ser juzgados, criticados o  al fracaso. Sin embargo, los verdaderos aprendizajes y logros se encuentran en los fracasos y en las derrotas. En el momento en que ocurre lo no esperado no es difícil aceptar la situación, sobre todo si se ha invertido una fuerza, tiempo o energía increíble. No es fácil. En ese momento debemos vivir el duelo que sea necesario, pero nunca desistir. Un día leí que el que desiste es el que pierde, mientras que el que lo sigue intentando, algún día logrará lo que tanto buscaba.

Hoy día no me arrepiento de mis errores. Como digo al principio, la vida es un constante aprendizaje. Las situaciones que no me han dado los frutos esperados me permiten crecer y tener un poco más de experiencia de la vida en general y a no cometer el mismo error. Además, me permiten compartir mis experiencias con otros, y ayudarles a no caer en lo mismo.

Y en cuanto a aprendizaje se refiere, con mi error aprendí mucho. Aprendí a que las verdaderas caras y corazones los conocemos en los momentos de dificultad. También aprendí que por muy bonita o agradable que una persona o situación te parezca, se debe siempre tener presente el beneficio de la duda hasta que los hechos o acontecimientos del día a día te demuestren lo contrario. Aprendí que “árbol que nace doblao jamás su tronco endereza”. Aprendí que las personas son como son y eso de cambiar, es muy difícil, a menos que haya una verdadera entrega y compromiso. Aprendí que ante los momentos en los que te encuentras ante un problema, tienes que buscar ayuda o apoyo (aunque sea con un amigo) y evaluar si su consejo u orientación es pertinente. Aprendí que si la vida te llevó a vivir una o tal situación es para demostrarte que aún no estás listo y que necesitas seguir intentarlo.


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A un año sin ti

Me viste crecer. Durante mi niñez disfruté de lugares maravillosos como el parque bimbolandia, allá cerquita del metro los símbolos. También me permitiste conocer los médanos de coro, en el estado Falcón. Mientras seguía creciendo, también me presentaste a Barlovento, la tierra ardiente y del tambor, a Barquisimeto, la ciudad natal de grandes músicos, y la hermosa ciudad de Mérida, junto a sus atracciones y hermosos paisajes. La participación en la coral Juventudes Culturales de la UCV me permitió presenciar otros de tus estados, como Guárico y Maracaibo, la tierra del sol amada, sitio de nacimiento de mi querido padre, que en paz descanse.

Como toda canceriana que soy, el mar no podía pasar por desapercibido. Mis ansias y mis deseos de estar siempre  junto a él, me llevaron humildemente a frecuentar en muchas ocasiones la isla de margarita, y en muchas otras las playas del litoral. Eso es lo más cerquita que uno tiene cuando se vive en la capital. Quise en alguna oportunidad conocer los roques. Mucho he escuchado de sus aguas cristalinas.

En mis años ya no de muy tan niña, hiciste que conociera lugares mágicos de la capital. Mi lista siempre la resumía a cinco. El primero, era el maravilloso Ávila. En esa etapa de fitness, en la que queremos vernos bien, comer bien, y hacer deporte, te presencié muchas veces a través de la subida a Sabas nieves. Al llegar a la cima, me permitías desestresarme, respirar aire puro, tomar agua fresca y encontrarme conmigo misma. El segundo, y dentro de la misma línea de fitness, es el parque del este. En ese sitio me dejabas liberar las toxinas negativas y nocivas a través de las distintas actividades que semana a semana realizaba. El tercero, fue la estadía durante seis años en la casa que vence las sombras, mi amada UCV, la cual me formó como persona y como toda una profesional en letras e idiomas. En la majestuosa aula magna, también me permitiste tocar mi flauta y cantar durante muchos años a través de mi incursión en la coral. El cuarto, es un sitio lleno de mucha música, de mucha naturaleza y de mucha gente querida: el centro de arte la estancia. Sus conciertos, todos gratuitos, me permitieron recibir la medicina o la terapia que todos necesitamos para alimentar el espíritu. Allí me permitiste disfrutar de agrupaciones como serenata guayanesa, Cecilia Todd, la Orquesta Típica Nacional, Diveana, y un sinfín de artistas. El último de los sitios, también tiene que ver con la música y la cultura. Se trata del Teatro Teresa Carreño. En él me permitiste conocer a artistas y agrupaciones de gran talla como la orquesta sinfónica de Venezuela, la filarmónica, las extraordinarias voces operísticas de Betzabeth Talavera, Gaspar Colón, Mariana Ortíz, Franklin de Lima, entre otros.

Hoy, la realidad es otra,  ya no estoy contigo. Hace exactamente un año decidí despedirme de ti, y las razones tú las conoces. Yo te agradezco con el alma todo lo que hiciste por mí y todo lo que me diste. Tú más que nadie sabes lo duro que fue dejarte, pero sabes que hay momentos en la vida en la que muchas veces nos vemos obligados a tomar decisiones.

Tú, Venezuela, mi país, te extraño mucho. A un año de estar sin ti, aún mi mente y mis pensamientos siguen contigo.


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Los primeros minutos del día

Al levantarnos en la mañana, muchas veces lo hacemos bajo la presión y el apuro de hacer un sinfín de actividades: bañarnos, vestirnos, desayunar, llevar a los niños al colegio, llegar al trabajo, entre otras. Con ese esquema mucha gente comienza su día, muchas veces olvidando agradecer la oportunidad que Dios y la vida le ha dado cada mañana al despertar.

Al leer buenos libros, un día aprendí lo importante que es colocar el despertador 15 minutos antes de la hora habitual para agradecer, decretar y visualizar mi día lo más exitoso posible. La puesta en práctica de esta terapia me ha servido para desarrollar la paciencia, la tolerancia y mi paz mental, entre otros aspectos. Una frase que suelo repetirme con mucha frecuencia es “nada ni nadie podrá perturbar la paz de mi espíritu”. Si sé que al salir de casa debo enfrentar a un tráfico terrible, pongo en práctica mis autosugestiones, y ante cualquier eventualidad, soy menos vulnerable.

¿Qué es lo que hay que hacer?  El día de hoy comparto contigo 4 Claves para que las apliques al despertarte y al levantarte.

  • Agradece la oportunidad de un nuevo día. Al abrir los ojos lo primero que debes hacer es darle las gracias a Dios por la oportunidad de tener un nuevo día. Haz una frase a tu manera con tus propias palabras, agradeciendo además la oportunidad de estar sano, de poder caminar, escuchar, de tener una familia, de tener un trabajo, entre otros. Piensa por un momento que hay muchas personas que no cuentan con salud, que no tienen un empleo o que simplemente no tienen la oportunidad de amanecer con vida. De tener todo lo anterior somos afortunados, ¿o no?
  • Despiértate sin estrés. Cuando te levantes de la cama por la mañana, hazlo con calma, sin apresurarte y sin inhibiciones estira bien todo tu cuerpo, estírate bien para oxigenarte y tonificar tus músculos. Unos breves minutos de estiramiento bastarán para comenzar la jornada.
  • Llénate de confianza. Piensa en las cosas que debes hacer y visualízate haciéndolo de la manera más exitosa posible. No te dejes abrumar por la pereza, la fatiga o el cansancio. Piensa que eres una persona capaz, inteligente y que puedes hacer todas y cada una de las cosas que te propongas.
  • Sonríete a ti mismo. Luego de salir de la cama, mírate al espejo y regálate una gran sonrisa. Con ello, le estás proporcionando un leve masaje a los músculos de tu cara, los cuales estuvieron por unas cuantas horas sin mucha movilidad.
  • Tómate el tiempo para desayunar. El desayuno es la comida más importante del día. Hazlo aunque no te provoque. Invertir tiempo y energía en prepararte un desayuno o en sentarte a comer significa que te quieres y que tienes ganas de levantarte de cualquier situación. Alimentarte de forma equilibrada te ayudará a recuperar tus energías y a salir con la fuerza necesaria para para comerte al mundo, si es posible.

Gracias por seguirme.


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5 claves para alimentarnos bien y perder peso

En nuestra cultura, la comida tiende a ser bastante copiosa y alta en grasas, azúcares y carbohidratos. Basta con observar en un solo plato la presencia de varios carbohidratos al mismo tiempo (arroz, tajada y puré, por ejemplo). Esta forma de comer, aunado al sedentarismo o la falta de ejercicios justifican los altos índices de sobrepeso u obesidad en nuestro país.

Si aún no lo sabes, déjame decirte que la única manera de quitarte unos kilos de encima es que lo que comes debe ser menor a lo quemas. Ejemplo, si en un día consumes 1500 calorías, pero te ejercitaste y quemaste 1800 calorías, ten por seguro que vas a perder peso de manera natural. Por el contrario, si comes más de lo que quemas, vas a ganar peso. En un tercer rango, si comes y quemas la misma cantidad de calorías, el peso siempre será el mismo. Nada de pastillas ni de pociones mágicas. Es tan simple como lo puedes ver. La clave está en comer saludable sin excesos, y caminar como MÍNIMO  30 minutos al día. Si tu meta es perder muchos kilos, por lógica debes saber que tu entrenamiento debe ser mayor y más exigente.

En mi libro Estar en forma: cuerpo, mente y espíritu en armonía, disponible en las tiendas virtuales de Amazon.com, te presento como mejorar tus hábitos alimenticios y un plan de alimentación bastante sencillo, no como algo transitorio, sino de por vida. A fin de cuentas, debemos alimentarnos hasta el final de nuestros días. Entonces, ¿por qué hacer dietas sólo por un período determinado?

Lo importante a retener es que debes reducir el exceso de carbohidratos (las harinas, las pastas y los panes). La mayoría de las proteínas animal (la carne, el pollo y el pescado), deberían acompañarse con una porción de verduras o legumbres, y privilegiar los carbohidratos en la las primeras horas del día. Claro está que esta forma de alimentación no se aplica a todas las personas por igual, pero al menos es un buen comienzo se deseas mejorar tus hábitos alimenticios.

Claves para para alimentarnos mejor

  • Reduce el número de carbohidratos al menos 2 por día. Por ejemplo, una rebanada de pan o una arepa integral pequeña en la mañana, y una porción pequeña de arroz o papas al medio día.
  • Come en pequeñas porciones. Los bebés suelen comer cada 3 ó 4 horas en pequeñas porciones. Adopta el mismo patrón. Evita comer en exceso y privilegia las porciones pequeñas.
  • Incluye 2 meriendas en tu día. Una a media mañana y otra a media tarde. No caigas en el error de confundir una merienda con una golosina o con una venida azucarada. No. Consume como merienda un puñado de frutos secos, o una porción de frutas.
  • Evita comer pesado en la noche. Lo ideal sería comer una ensalada con un poco de proteína (atún o pollo). Irse a la cama con el estómago lleno perturbará tu sueño y muchas veces tendrás dificultad para conciliarlo.
  • Cree en lo que haces. Sé positivo, optimista y establécete retos concretos. Luego evalúa los resultados y saca tus propias conclusiones. ¡Y mucha suerte!


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Historias de motivación

Elsa es una joven mujer que durante años se ha visto enfrentada a un problema de sobrepeso –de esos en los que se habla de más de 15 a 20 kilos-. Ella conoce las consecuencias de salud que la enfermedad presenta, pero el comer sin control y el desinterés por el movimiento físico eran sus mejores aliados. Dentro de una de las cosas por las cuales no tenía por qué preocuparse, es que tiene un marido maravilloso que la quiere y la respeta tal como esté.

Hace un par de años, Elsa recibió una de las bendiciones más hermosas de la vida: ser madre. Su embarazo, adicionado al sobrepeso que ya traía, le dejó nada más y nada menos que 30 kilos de más. Por un lado, se sentía feliz por tener junto a ella su primer retoñito, pero por otro, no se sentía bien consigo misma. Al caminar se cansaba con facilidad, presentaba problemas para ir al baño, entre otros. Sin embargo, su pequeño y la alegría que le daba compensaban cualquier insatisfacción.

Uno de esos tantos días de reflexión –y también de depresión-, Elsa se preguntó  que a dónde llegaría con ese problema de peso y los problemas que la enfermedad acarrea, a decir, diabetes, colesterol elevado, depresión, infertilidad, insuficiencia cardíaca, apnea del sueño, hipertensión, entre otros. “¿Es esto lo que quiero para mi vida?, ¿es esto lo que deseo brindarle a mi hijo? ¿Es este el ejemplo que le daré?”, se preguntaba a sí misma.

Cierto día, con mucha determinación, decidió acabar con el monstro de la obesidad, el cual le estaba robando su vida, y para ello decidió cambiar sus hábitos y estilo de vida de una vez por todas y para siempre. “Por mi hijo y para mi hijo”, fueron sus consignas.

Elsa comenzó a seguir un programa estadounidense que enseña qué comer, cuánto comer, cómo comer, y la importancia de llevar de incluir el deporte o la actividad física al menos treinta minutos al día, dupla imprescindible para perder peso.

Al cabo de un año y medio, Elsa se había quitado 18 kilos, y al cumplir los dos, a fuerza de elementos como determinación, cambio y constancia, ya eran 30 kilos menos.

En la actualidad Elsa se sigue entrenando regularmente, aprendió la importancia de saber alimentarse correctamente y cuenta con un peso saludable, además de sentirse bien tanto por dentro como por fuera. Aunque algo tarde, Elsa aprendió.En este caso, bastó la llegada de su bebé para entender la importancia de cuidarse y contar con un buen estado de salud.

Quizás en este ejemplo muchos podrían criticar el hecho de que para hacer algo en pro de su salud o bienestar, Elsa tuvo que esperar la llegada de un ser como elemento de motivación. De no haber sido así, ¿qué sería de esta historia y de esta persona? Eso no lo sabemos, ni tampoco nos concierne. Esta historia no es ni la mejor ni la peor. Lo importante a retener es que es una historia real y que puede servir de ejemplo para las personas que se encuentren en una situación similar.

En tu caso amigo lector, ¿qué te motiva o motivaría a entrenarte de manera regular y a tener una mejor higiene de vida? Escribe y envíame tu historia, la cual podría ser protagonista uno de estos días. Un beso grande.